Por Staff
BERLÍN, Alemania, a 01 de septiembre de 2026.- BERLÍN, Alemania, a 1 de septiembre de 2026.- El gobierno de Alemania responsabilizó formalmente a Rusia por el intento de ataque con un dron cargado de explosivos registrado el pasado 4 de agosto en el aeropuerto Leipzig/Halle, un episodio que Berlín considera parte de una campaña de operaciones híbridas contra países europeos.
El ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, afirmó que las investigaciones policiales, los patrones identificados y la información de los servicios de inteligencia alemanes y de países aliados apuntan a la responsabilidad rusa. El artefacto fue localizado dentro del área de seguridad del aeropuerto, cerca de aviones de carga ucranianos, y posteriormente fue desactivado.
Las autoridades alemanas consideran que el dispositivo representó un riesgo particularmente grave debido a que estaba equipado con explosivos y un sistema de detonación. Según Berlín, la configuración del dron, sus componentes, el explosivo y el mecanismo empleado coinciden con elementos observados en otras operaciones atribuidas a Rusia en Europa.
El aeropuerto Leipzig/Halle tiene además importancia estratégica por su participación en operaciones de transporte y logística, incluida infraestructura utilizada para apoyar el traslado de material hacia Ucrania. La Fiscalía Federal alemana había calificado previamente el incidente como un ataque grave contra la infraestructura alemana de transporte y logística.
La acusación provocó una respuesta inmediata de Berlín
El gobierno alemán anunció el cierre del Consulado General de Rusia en Bonn, la terminación del acuerdo que permite operar al Russian House en Berlín, mayores controles para el ingreso de ciudadanos rusos y nuevas gestiones ante la Unión Europea para ampliar las sanciones contra responsables vinculados con estas actividades.
Rusia rechazó las acusaciones y cuestionó las conclusiones de Alemania. Moscú calificó de infundadas las afirmaciones de Berlín y advirtió que responderá a las medidas adoptadas, elevando todavía más la tensión entre ambos países.
El episodio se suma a una creciente lista de incidentes que gobiernos europeos han relacionado con sabotajes, espionaje, ciberataques y operaciones con drones atribuidas a Rusia desde el inicio de la invasión de Ucrania. Para Berlín, el caso de Leipzig representa una nueva señal de que la confrontación entre Moscú y Occidente ya no se limita al campo de batalla ucraniano, sino que alcanza directamente infraestructura estratégica dentro de Europa.






















