Por Staff
MÉRIDA, Yuc., a 11 de agosto de 2026.— El crecimiento de la ciudad vuelve a poner frente a frente dos realidades de Mérida: la expansión urbana y el patrimonio que permanece bajo tierra. En Salvador Alvarado Sur, la construcción de un supermercado avanza en un predio donde se localizan vestigios mayas de Dzoyilá, por lo que el INAH mantiene vigilancia sobre los trabajos.
El Centro INAH Yucatán informó que especialistas han realizado inspecciones periódicas durante aproximadamente seis semanas, entre mayo, junio y julio, con el objetivo de revisar el desarrollo de la obra y las zonas donde todavía permanecen elementos arqueológicos.
De acuerdo con el instituto, hasta el momento no se ha constatado destrucción de vestigios arqueológicos atribuible a los trabajos. La dependencia mantiene así una postura de seguimiento técnico mientras continúa el desarrollo del proyecto.
¿Desarrollo urbano o patrimonio?
La atención sobre Dzoyilá no es menor. Se trata de uno de los sitios prehispánicos que sobreviven dentro de la mancha urbana de Mérida, en una ciudad que continúa creciendo y transformando terrenos que durante décadas conservaron evidencias de la presencia maya.
El tema también ha generado preocupación entre comunidades y colectivos dedicados a la defensa del patrimonio, quienes han denunciado públicamente posibles afectaciones y han solicitado que se garantice la conservación del sitio arqueológico.
INAH vigilará riesgos
Ante este escenario, el INAH sostiene que la vigilancia continuará conforme avance la construcción. La intención es identificar de manera oportuna cualquier situación que pudiera representar un riesgo para los vestigios y establecer las medidas correspondientes.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que acompaña desde hace años al crecimiento de Mérida: ¿hasta dónde puede avanzar la ciudad sin perder las huellas de quienes habitaron este territorio siglos atrás?
Por ahora, la obra continúa y Dzoyilá permanece bajo supervisión arqueológica. El INAH asegura que mantendrá el monitoreo del predio, mientras colectivos y defensores del patrimonio permanecen atentos al desarrollo de los trabajos.
El reto será encontrar el punto de equilibrio entre el desarrollo urbano y la conservación del patrimonio maya, particularmente en una ciudad donde nuevos proyectos inmobiliarios y comerciales avanzan sobre espacios que todavía guardan parte de su historia.






















