Por Staff
BOGOTÁ, Col., a 12 de agosto de 2026.— Colombia enfrenta una emergencia de grandes proporciones tras el terremoto de magnitud 7.4 registrado el lunes 10 de agosto. El saldo de víctimas mortales aumentó a 254 personas, mientras cuerpos de rescate continúan removiendo escombros en busca de sobrevivientes.
El sismo sacudió el occidente del territorio colombiano y provocó daños severos en distintas localidades. Entre las zonas afectadas se encuentran Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, donde edificios y viviendas resultaron dañados o colapsaron.
La emergencia se mantiene activa debido a que todavía existen personas desaparecidas. Bomberos, personal especializado, militares y habitantes de las comunidades afectadas participan en las labores de búsqueda, mientras familiares permanecen cerca de los puntos donde se presume que podrían encontrarse sus seres queridos.
En Pereira, los trabajos de rescate han permitido mantener la esperanza de encontrar personas con vida. Equipos de emergencia han logrado rescates entre estructuras dañadas, en una operación que se desarrolla bajo condiciones complejas y con el riesgo de nuevas réplicas.
El terremoto también provocó una emergencia humanitaria en zonas donde el acceso resulta complicado. Reportes periodísticos señalan que algunas comunidades rurales enfrentan carencias de recursos y dificultades logísticas, lo que complica la atención de los damnificados.
Las autoridades mantienen vigilancia sobre la actividad sísmica posterior al movimiento principal. De acuerdo con reportes difundidos por medios, se han registrado decenas de réplicas, por lo que los equipos de rescate deben extremar precauciones al ingresar a estructuras dañadas.
La dimensión del desastre llevó al gobierno colombiano a decretar tres días de duelo nacional. El país se encuentra en una etapa crítica de atención de la emergencia, mientras se evalúan los daños materiales y se coordinan acciones para asistir a las familias afectadas.
La prioridad: salvar vidas
Cada hora resulta determinante para los equipos que trabajan entre los restos de viviendas y edificios, especialmente en los puntos donde existen indicios de personas atrapadas.
Mientras se actualizan los censos y avanzan las labores de identificación, las autoridades advierten que el número de víctimas podría cambiar. La cifra de 254 fallecidos corresponde a los balances reportados hasta ahora y podría aumentar conforme se tenga acceso a zonas todavía bajo evaluación.
Colombia enfrenta así una emergencia que no concluye con el fin del movimiento principal: las réplicas, los daños estructurales, las personas desaparecidas y las necesidades de miles de damnificados mantienen activo el operativo de atención y rescate.






















