MÉRIDA, Yuc., a 25 de agosto de 2026.- Contar con una fuente de ingresos no garantiza el acceso a los alimentos básicos para todas las familias de Yucatán. Durante el primer trimestre de 2026, el 25.6 por ciento de los trabajadores se encontraba en pobreza laboral, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Ingresos que no cubren la alimentación
La pobreza laboral se presenta cuando el dinero que reciben los integrantes de un hogar por su trabajo no permite comprar la canasta alimentaria. Bajo esta condición, las personas mantienen una ocupación, pero su salario resulta insuficiente para atender una necesidad esencial.
La proporción registrada equivale aproximadamente a uno de cada cuatro trabajadores en Yucatán. Aunque el resultado se ubica por debajo del promedio nacional, expone las dificultades que todavía enfrentan numerosos hogares para cubrir sus gastos básicos.
Las oportunidades cambian según el municipio
Las condiciones del mercado laboral varían entre Mérida y el interior del estado. La capital yucateca reúne gran parte de la actividad comercial, turística, de servicios y de inversión, lo que amplía las posibilidades de encontrar empleo.
En contraste, varios municipios cuentan con mercados laborales de menor tamaño y menos plazas con salarios elevados. Estas diferencias dificultan que los beneficios del crecimiento económico lleguen con la misma fuerza a todas las regiones de Yucatán.
Más empleo no siempre significa menos carencias
Las cifras de ocupación permiten conocer cuántas personas tienen trabajo, pero no muestran por completo la calidad de sus ingresos. Un empleo con baja remuneración puede reducir el desempleo sin resolver las carencias económicas de una familia.
Por esta razón, el porcentaje de pobreza laboral ofrece otra perspectiva sobre la situación del empleo en el estado. El dato del 25.6 por ciento muestra que el desafío también consiste en elevar los salarios, ampliar la formalidad y ofrecer mayor estabilidad.
El reto de llevar el crecimiento a los hogares
El panorama económico de Yucatán plantea una tarea que va más allá de abrir nuevas plazas laborales. El estado requiere trabajos que permitan cubrir la alimentación y mejorar las condiciones de vida de las familias.






















