WASHINGTON, EU, a 21 de julio de 2026.– El Departamento de Estado de Estados Unidos señaló que la presencia de presuntos agentes de inteligencia rusos en México, quienes supuestamente utilizaron acreditaciones diplomáticas para recopilar información sobre territorio estadounidense, ha provocado tensiones entre Washington y el Gobierno mexicano durante los últimos años.
La afirmación aparece en el informe Cuba: The Capital of 21st Century Communism, elaborado por la dependencia estadounidense para analizar las redes políticas, tecnológicas y de inteligencia de Cuba, así como su cooperación con Rusia, China e Irán.
En el apartado dedicado a Moscú, el documento menciona expresamente la presencia en México de “espías rusos de alto nivel” que se habrían presentado como diplomáticos para realizar actividades de inteligencia relacionadas con Estados Unidos. El reporte no identifica a las personas involucradas, no precisa cuántas serían ni detalla las operaciones que presuntamente efectuaron en territorio mexicano.
Rusia busca recuperar sus redes en América Latina
La referencia a México forma parte de un análisis más amplio sobre la alianza estratégica entre Rusia y Cuba, relación que, según el Departamento de Estado, se ha fortalecido mediante créditos, suministro de energía, equipo militar, tecnología y cooperación con la Dirección de Inteligencia cubana.
El informe considera que Moscú busca aprovechar esa asociación para reconstruir las redes de inteligencia que mantuvo en el hemisferio occidental durante la Guerra Fría y ampliar su capacidad de operación sin instalar grandes bases militares ni desplegar tropas de manera permanente.
El documento sostiene que Cuba alberga la mayor instalación rusa de inteligencia de señales fuera de Rusia. Añade que en la isla existen 18 instalaciones conocidas de este tipo, de las cuales dos pertenecerían a Moscú y contarían con oficiales del Directorio Principal de Inteligencia ruso, conocido como GRU, además de ingenieros y especialistas técnicos.
También afirma que empresas tecnológicas rusas han ampliado su presencia en Cuba y utilizan la isla como plataforma para ingresar a otros países latinoamericanos. Esas compañías proporcionarían capacidades avanzadas de vigilancia, especialmente a gobiernos como los de Nicaragua y Venezuela.
De acuerdo con la evaluación estadounidense, funcionarios de inteligencia rusos suelen supervisar esas transferencias tecnológicas y conservar accesos a información sensible. El reporte advierte que esta infraestructura podría facilitar operaciones de vigilancia, ciberataques, campañas de desinformación y propaganda contraria a Estados Unidos.






















