LIMA, Perú, a 12 de agosto de 2026.- Recorrer Machu Picchu es el sueño de viajeros de todo el mundo, pero la llegada de más personas de las permitidas está dejando consecuencias sobre la histórica ciudad inca. Una auditoría oficial detectó una sobrecarga acumulada de 91 mil 836 visitantes durante 2024 y 2025 y señales de deterioro en diferentes puntos del complejo arqueológico.
La Contraloría General de la República del Perú informó que estos visitantes no fueron contabilizados como parte del aforo autorizado, por lo que las cifras registradas en la plataforma TuBoleto.cultura.pe no mostraban la cantidad total de personas que realmente ingresaban.
El exceso ocurrió pese a que existen límites diarios establecidos para proteger el sitio. En temporada baja o regular pueden ingresar hasta 4 mil 500 personas y durante la temporada alta el máximo sube a 5 mil 600.
La auditoría encontró jornadas especialmente críticas. El 20 de octubre de 2024 se contabilizó una sobrecarga de mil 138 personas. El 20 de abril de 2025 fueron mil 40 adicionales y el 12 de octubre de 2025 otras mil 31.

El turismo comienza a dejar huella en las piedras
Una inspección realizada en los tres circuitos turísticos de Machu Picchu permitió detectar desgaste del piso original, pérdida de cobertura y erosión del piso de un andén prehispánico.
Los auditores también observaron deterioro en las piedras de las escalinatas, asociado tanto a las condiciones climáticas como al alto tránsito de visitantes.
Entre quienes no fueron contabilizados dentro del aforo aparecen residentes y ciudadanos de Cusco con acceso gratuito los domingos, estudiantes de primaria y secundaria, visitantes procedentes de la Red de Caminos Inca y guías turísticos.
La situación ha encendido alertas por el futuro del sitio. La Contraloría sostiene que la sobrecarga está generando un deterioro progresivo del Santuario Histórico y representa una amenaza para su conservación.
La UNESCO ya había manifestado preocupación por los niveles diarios de visitantes y pidió al Estado peruano información sobre las medidas para administrar el flujo de personas, además de sustento técnico para cualquier incremento de la capacidad.
La auditoría identificó además presunta responsabilidad administrativa de tres servidores de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco por las deficiencias detectadas en el control.
Los resultados fueron enviados al Ministerio de Cultura para determinar las responsabilidades correspondientes y tomar medidas ante una presión turística que, según el órgano de control, ya está dejando marcas sobre uno de los mayores tesoros arqueológicos de América.













