Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc, a 7 de febrero de 2026. – En el corazón de la selva tropical del Puuc, el rugido del jaguar y el vuelo del pavo ocelado ya no son solo leyendas contadas por los abuelos, hoy son datos científicos y herramientas de cambio en manos de 104 adolescentes y jóvenes yucatecos, como resultado de una alianza estratégica entre el Cinvestav Mérida, la Reserva Kaxil Kiuic y el Fondo para la Conservación de Disney.
Con esta sinergia la educación ambiental en el sur del estado dio un giro histórico del conocimiento local a guía de ciencia para las nuevas generaciones en el cuidado de su comunidad y el entorno.
Bajo el lema “Compartir para conocer, conocer para proteger”, el proyecto transformó a estudiantes de telesecundaria y Conafe en Oxkutzcab y Tekax en los nuevos guardianes del ecosistema, con estrategias que diseñaron para cambiar su entorno.

El ojo de la tecnología en la selva
La base científica del proyecto, coordinado por Carlos Ibarra Cerdeña del Peru Lab (Cinvestav), inició con un impresionante despliegue de tecnología, cámaras trampa instaladas estratégicamente en la Reserva Biocultural Kaxil Kiuic.
Este monitoreo arrojó uno de los reportes más detallados de la fauna silvestre en la región, captando imágenes asombrosas de especies emblemáticas como el jaguar, el ocelote, el viejo de monte y el venado o yuk.
Estas fotos se convirtieron en el motor de aprendizaje para comunidades como Yaaxhachén, Xul, Xkobenhaltún y Salvador Alvarado.
Mientras los científicos analizaban los datos, los jóvenes de 12 años como Robert Chablé y Fernando May tomaban la iniciativa.
Inspirados por la presencia del jaguar en su territorio, propusieron el uso de videos para redes sociales, mientras que Paulina Cetina diseñó un juego didáctico sobre el pik (insecto vector de la enfermedad de Chagas) para educar a su comunidad de forma lúdica.
Sus definiciones coincidieron en una idea central, “cuidar es proteger aquello que no se quiere perder”, explicó Mariela Aké Chan, integrante del Peru Lab.
Desde la lectura del cuento “El árbol generoso” en San Agustín para discutir la deforestación con sus madres, hasta la creación de recetarios y exposiciones fotográficas, los estudiantes demostraron que la conservación no es un concepto abstracto, sino una práctica cotidiana basada en sus usos bioculturales.

Alianza internacional por la vida
Este esfuerzo transdisciplinario fue posible con el impulso del Fondo para la Conservación de Disney, en una colaboración que unió al Millsaps College, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) de Yucatán.
El proyecto concluyó que la verdadera protección de la naturaleza nace cuando el conocimiento científico se fusiona con la identidad de quienes habitan el territorio.
Con este proyecto, las comunidades del sur de Yucatán conocen mejor su selva y adquirieron las herramientas que les permita asegurar que el jaguar seguirá a caminando por ella durante muchas generaciones más.






















