BARCELONA, a 20 de febrero de 2026.— La Sagrada Familia alcanzó los 172.5 metros de altura, su nivel más alto desde que comenzó su construcción, con la colocación del brazo superior de la cruz que corona la torre de Jesucristo. La pieza, instalada hoy, representa el cierre de la ejecución exterior de la torre central del templo.
Con este movimiento, la basílica diseñada por Antoni Gaudí completa su silueta vertical más ambiciosa, 144 años después de la colocación de la primera piedra en 1882. Aunque los trabajos interiores continuarán en 2027 y 2028, el perfil exterior de la torre ya está definido.
La cruz fue fabricada en Alemania y llegó al templo en catorce piezas prefabricadas de acero inoxidable y hormigón. El montaje final se realizó sobre una plataforma de trabajo situada a 54 metros de altura, donde se ensamblaron los módulos antes de su izado definitivo con grúa.
Revestida con cerámica blanca esmaltada —elaborada en talleres y fábricas de Cataluña, al igual que la piedra interior y los vidrios— la estructura responde a la intención original de Gaudí de que la cruz brille de día y emita luz durante la noche.
Una operación en once fases para elevar la cruz
El proceso incluyó la llegada escalonada de las piezas por la calle Mallorca, su elevación a la zona de cubiertas y el ensamblaje progresivo de cada elemento. Primero se montó el brazo inferior, de 7.25 metros de altura y 24 toneladas de peso. Después se colocó el núcleo central, de seis caras octagonales y 16.5 toneladas, que conecta los cuatro brazos laterales.
Los brazos laterales —cada uno de aproximadamente 11.30 toneladas— fueron instalados en lados opuestos para garantizar el equilibrio estructural. Finalmente, este 20 de febrero se colocó el brazo superior, de 4.5 x 4.5 x 4.9 metros, con el que la torre alcanza su altura definitiva.
En las próximas semanas se concluirán los trabajos de revestimiento y se instalará la escultura del Agnus Dei, obra del artista italiano Andrea Mastrovito. El Cordero de Dios quedará suspendido del brazo superior, rodeado de rayos dorados inclinados que forman un hiperboloide, visible desde el exterior a través de las ventanas superiores.
Además, en el interior de los brazos se trabaja en escenas de la vida de Jesucristo y en inscripciones que completan el programa iconográfico previsto para esta torre, que ahora se convierte en el punto más alto del templo y en uno de los hitos constructivos más relevantes de su historia reciente.























