Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., a 12 de febrero de 2026.— Durante décadas, los pasillos de las áreas de urgencias en Yucatán han sido testigos de una tragedia invisible: pacientes que expresan su dolor en lengua maya y personal médico que responde en un idioma que los enfermos no comprenden. Esta desconexión, a menudo confundida con desinterés o maltrato, se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la salud pública en el estado.
Hoy, esa barrera comienza a derrumbarse con la presentación del Manual de Frases Médicas (U áanalte’il u tsikbalil ts’aak), una herramienta que abre un nuevo modelo de comunicación para la atención de la salud en Yucatán y coloca a la lengua maya en el centro del acto médico.
La obra, autoría de Felipe de Jesús Castillo Tzec, surge a partir de la cruda realidad observada en el Hospital O’Horán, donde la deficiente atención médica no responde a la falta de voluntad, sino a un profundo vacío lingüístico entre pacientes y personal de salud.
Lengua materna clave en la recuperación
Durante la presentación del libro, Castillo Tzec explicó que el manual sistematiza frases clave para áreas como enfermería, odontología, psicología e incluso la cámara hiperbárica, con el objetivo de que el paciente, al escuchar su lengua materna, recupere la confianza, un factor psicológico determinante para cualquier tratamiento exitoso.
Esta iniciativa, destacó el autor, se consolidó gracias a la colaboración entre el Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya del Estado de Yucatán (INDEMAYA) y el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica en Yucatán (CONALEP), una alianza con un peso político y humano sin precedentes en materia de inclusión lingüística y justicia social.
La directora de INDEMAYA, Fabiola Loeza Novelo, puntualizó que este manual simboliza un renacimiento maya, al rescatar a una institución que estuvo al borde de la desaparición y devolverle un papel central en las políticas públicas.
“No se trata de un simple libro de texto, sino de una decisión de Estado por destinar recursos a quienes fueron invisibilizados durante años, colocando al pueblo maya en el centro de las políticas públicas de salud”, subrayó.
Por su parte, el director del CONALEP, Felipe Duarte Ramírez, afirmó que el sector educativo ha asumido este reto como una misión ética. Señaló que los estudiantes de enfermería —“los ojos de quien no ve”— deben estar preparados para servir en las comunidades sin que el idioma se convierta en una frontera.
Lengua, saberes y medicina tradicional
Como parte de este compromiso con la comunidad maya, explicó que la institución trabaja también en el rescate de la partería tradicional y la herbolaria, reconociendo que la lengua maya no solo comunica palabras, sino que resguarda conocimiento milenario sobre la vida y la salud que aún late en el interior del estado.
Castillo Tzec enfatizó que el manual no estará a la venta, ya que su destino son clínicas, hospitales y escuelas, donde se atiende la vida cotidiana. Su integración al ámbito médico representa un acto de justicia social, al facilitar diagnósticos más precisos y tratamientos más humanos.
“Elevar la calidad de la atención médica implica reconocer que el respeto por la identidad cultural es tan importante como el medicamento recetado”, concluyó.






















