CIUDAD DE MÉXICO, a 1 de abril de 2026.– Las llamadas “lechitas” saborizadas que consumen niñas y niños no siempre son lo que parecen. Un estudio de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) reveló que varios productos del mercado incumplen normas básicas, e incluso algunos no pueden considerarse leche.
El análisis incluyó 32 productos y mil 696 pruebas de laboratorio para verificar su composición, etiquetado y calidad.
Uno de los hallazgos más relevantes es que productos de las marcas Vaca Blanca y Great Value, en sabores fresa, vainilla y chocolate, no cumplen con la denominación de leche, ya que contienen grasa vegetal en lugar de grasa láctea (butírica).
Esto significa que, aunque se vendan como leche, en realidad son bebidas lácteas o combinadas, lo que puede confundir al consumidor.
Datos clave que debes revisar antes de comprar
Además, Profeco detectó que al menos seis productos contienen más azúcar del que indican en su etiqueta, con diferencias que van de 1.8 a 7.5 gramos extra por cada 100 mililitros.
Entre los productos con este problema se encuentran Vaca Blanca en sus versiones de fresa, vainilla y chocolate, así como bebidas de Kellogg’s en sus presentaciones All-Bran sabor vainilla, Choco Krispis sabor chocolate y Zucaritas sabor vainilla.
También se identificaron irregularidades en el etiquetado, como el caso de Nestlé Nesquik sabor chocolate, que incumple la norma al destacar leyendas comerciales por encima de la denominación real del producto.
¿Qué sí aportan y cuál es el riesgo?
Aunque estas bebidas contienen nutrientes como calcio, proteínas y minerales, la Profeco advierte que muchas presentan sellos por exceso de azúcares, calorías y grasas saturadas, lo que puede afectar la salud si se consumen de forma habitual.
En este contexto, la recomendación no es eliminar por completo estos productos, sino consumirlos con moderación y con mayor atención a su etiquetado.
La autoridad sugiere que, antes de comprarlos, los consumidores verifiquen que el producto realmente esté elaborado con grasa láctea y no vegetal, además de revisar el contenido de azúcares por cada 100 mililitros. También es importante considerar la cantidad de sellos de advertencia, ya que estos indican un exceso de nutrimentos críticos.
Asimismo, se recomienda no dejarse llevar únicamente por el diseño del empaque o su orientación hacia el público infantil, y optar en la medida de lo posible por alternativas más simples, como la leche natural sin azúcares añadidos.
La Profeco insiste en que, especialmente en el caso de niñas y niños, es conveniente consultar con especialistas en salud para definir la frecuencia adecuada de consumo dentro de una dieta equilibrada.





















