Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., a 13 de julio de 2026.- Por años, la comunidad científica coincidió en que las famosas incrustaciones de jade en la dentadura de los antiguos mayas tenían un propósito puramente estético, ritual o de estatus social.
Sin embargo, un reciente hallazgo liderado por especialistas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), en colaboración con la Universidad Francisco Marroquín y el Museo Popol Vuh de Guatemala, promete dar un vuelco definitivo a esta teoría histórica.
El punto de partida de la investigación fue una contradicción lógica: el hallazgo de un molar con una incrustación de jade.
Si el objetivo de estas piedras preciosas era lucirse ante la comunidad, no tenía sentido colocarlas en una pieza posterior que resultaba invisible a la vista de los demás.

La evidencia científica cambió la historia
Ante este enigma, un equipo integrado por los odontólogos Marco Antonio Ramírez Salomón y Elma Vega Lizama, junto al antropólogo Andrea Cuccina, se dedicó a estudiar la pieza dental localizada en Guatemala utilizando tomografía computarizada de alta resolución, análisis microscópicos y conocimientos avanzados de endodoncia.
Los resultados biológicos fueron contundentes, y el análisis demostró la formación de tejido mineralizado alrededor de la incrustación, lo que confirma que el procedimiento se realizó cuando el individuo estaba vivo y que el molar siguió cumpliendo su función masticatoria después de la intervención.
Asimismo, se logró identificar el uso de un cemento especializado para fijar la piedra, lo que evidencia un notable conocimiento químico para la época.
Desde la perspectiva antropológica, el doctor Cuccina destacó que no existían registros previos de intervenciones terapéuticas en molares dentro de la civilización maya.
Este caso excepcional sugiere que el desarrollo médico, técnico y químico de esta cultura prehispánica era mucho más sofisticado de lo que la historia oficial había documentado hasta ahora.
El éxito del descubrimiento radica en el enfoque interdisciplinario, donde la antropología aportó el contexto, la odontología interpretó la respuesta biológica, la tomografía reveló estructuras internas y la química descifró los materiales utilizados.
Esta investigación, que tiene sus raíces en las líneas de estudio sobre odontología prehispánica que la UADY ha desarrollado por años, no se considera un punto final.
En los laboratorios universitarios aún esperan cientos de tomografías y miles de imágenes de piezas dentales que podrían revelar nuevos secretos sobre los conocimientos científicos de una de las civilizaciones más fascinantes de Mesoamérica.






















