Ciudad de México, a 10 de febrero de 2026.- La aduana marítima del Puerto de Manzanillo, Colima, se consolidó en 2025 como la número uno en México por nivel de recaudación, al registrar ingresos acumulados de casi 186 mil millones de pesos, cifra que representó el 25% del total recaudado por las aduanas marítimas del país, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
En segundo lugar se ubicó la aduana del Puerto de Veracruz, con 19% del total recaudado, consolidando su importancia histórica como puerta de entrada y salida del comercio en el Golfo de México.
El tercer sitio correspondió al Puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, que aportó 18% de la recaudación, impulsado por su infraestructura de gran calado y su conexión con los principales corredores logísticos del país.
En la cuarta posición se colocó el Puerto de Tuxpan, Veracruz, con 12% del total, mientras que Altamira completó el top cinco, confirmando el peso de los puertos del Golfo y del Pacífico en el sistema aduanero nacional.
Las aduanas marítimas son un componente esencial de la cadena de suministro global, ya que regulan el flujo de mercancías, garantizan el cumplimiento de normas fiscales y verifican los acuerdos comerciales internacionales en los puertos de entrada y salida de productos.
Mayor recaudación
En 2025, la recaudación de las aduanas marítimas en México aumentó 21% respecto a 2024, reflejo del dinamismo del comercio exterior, del fortalecimiento de los controles aduaneros y del papel estratégico de los puertos mexicanos en las rutas internacionales.
De acuerdo con estimaciones del sector, alrededor del 80% del comercio internacional se realiza por vía marítima, lo que convierte a este medio en uno de los más relevantes para el intercambio global de mercancías. En este contexto, México se mantiene como uno de los principales exportadores a nivel mundial, con los puertos como nodos clave de su competitividad.
El desempeño de Manzanillo no solo lo posiciona como el principal punto de recaudación marítima, sino también como un indicador del crecimiento del comercio exterior mexicano, en un entorno donde la eficiencia portuaria y la fiscalización aduanera resultan clave para las finanzas públicas.






















