Por Staff
Ciudad Madero, Tamps., a 12 de enero de 2026.- Vecinos, turistas y activistas ambientales han encendido las alarmas tras observar un aumento de mapaches enfermos y debilitados por sarna en Playa Miramar, en Tampico, Tamaulipas, uno de los destinos turísticos más importantes de Tamaulipas.
La presencia de estos mamíferos —ya hace años un sello distintivo de las escolleras de Miramar— ha sido motivo de interés y simpatía. Sin embargo, su salud ha empeorado visiblemente, con ejemplares que presentan pérdida de pelaje, lesiones, irritación en la piel y signos típicos de sarna, una enfermedad cutánea causada por ácaros que puede debilitar severamente al animal si no se atiende.
Habitantes y defensores de la fauna han señalado que no existe un plan municipal ni federal efectivo para proteger a estos animales, pese a que la Profepa y Semarnat ya habían documentado casos de sarna en la colonia y se realizaron recorridos en la zona.

Un problema de salud pública
La diputada local, Cinthya Jaime Rodríguez Castillo, destacó recientemente que el problema no solo es ambiental, sino también de salud pública, y urgió a las autoridades a atenderlo con protocolos adecuados en beneficio de la fauna y de la comunidad.
Por su parte, colectivos y organizaciones como el Patronato de Protección y Preservación Mapache Miramar A.C. han denunciado que la situación ha sido exacerbada por la falta de acciones oficiales, lo que obliga a ciudadanos a alimentarlos, monitorear su estado y brindar agua y cuidados básicos con recursos propios.
Los mapaches que habitan las escolleras de Playa Miramar no están en su hábitat natural; fueron desplazados por el crecimiento urbano y la pérdida de vegetación, y desde entonces deben depender de la basura y la comida que les proporcionan turistas o habitantes, lo que ha generado una interacción forzada con humanos y estrés permanente para los animales.
La presencia de sarna en fauna silvestre no se controla sola: sin atención veterinaria y programas de manejo sanitario, la enfermedad puede propagarse entre los animales y representar riesgos adicionales para la flora y fauna local —y en algunos contextos, incluso para personas y mascotas si hay contacto cercano.






















