Por Staff
LA HABANA, Cuba, a 02 de septiembre de 2026.— Cuba dio un nuevo paso para ampliar el espacio del sector privado al autorizar la constitución de empresas con más de 100 trabajadores, una figura que hasta ahora no estaba contemplada dentro del marco legal para los negocios no estatales.
El cambio quedó establecido en el Decreto-Ley 133, publicado este miércoles en la Gaceta Oficial de la República. La disposición modifica las reglas que regulan a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), las cooperativas no agropecuarias y el trabajo por cuenta propia. La norma entrará en vigor el 9 de septiembre, siete días después de su publicación.
Con la nueva clasificación, las empresas privadas podrán superar el antiguo techo de 100 personas ocupadas. Se mantienen las categorías de microempresa, de uno a 10 trabajadores; pequeña, de 11 a 35; y mediana, de 36 a 100. Por encima de esa cifra se reconocerá como empresa privada, sin que la nueva disposición establezca un límite máximo de empleados.
Esto incluye el decreto
El decreto también amplía las posibilidades de operación. Las nuevas compañías podrán constituirse como Sociedades de Responsabilidad Limitada (S.R.L.) cuando tengan varios propietarios o como Sociedades Unipersonales de Responsabilidad Limitada (S.U.R.L.) cuando exista un solo dueño. Además, podrán establecer locales o sucursales en otras provincias del país.
Otro cambio relevante es que las empresas privadas podrán importar y exportar directamente, aunque para realizar operaciones de comercio exterior deberán contar con la autorización correspondiente del Ministerio de Comercio Exterior. También podrán asociarse con capital extranjero, mientras que los cubanos residentes en el exterior podrán participar como socios bajo las nuevas reglas.
El viraje ocurre en medio de una de las etapas económicas más complicadas para la isla. Cuba enfrenta escasez de combustible, apagones, dificultades para importar bienes y una fuerte contracción del turismo. En ese escenario, las autoridades han impulsado un paquete de 176 transformaciones económicas y sociales, con el argumento de dinamizar la producción y ampliar la participación de actores no estatales.
La reforma marca así un cambio significativo desde la legalización de las mipymes en 2021: el sector privado ya no queda limitado a negocios pequeños y medianos, sino que podrá crecer hasta convertirse en empresas de mayor escala, aunque bajo un marco de controles estatales y restricciones para determinadas actividades.






















