Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc, 26 de enero de 2026.- El huachicol empieza a encender los focos rojos en el estado, con el aseguramiento de 338 mil litros de combustible en el municipio de Seyé, tras un operativo realizado por autoridades federales.
Con esta acción de las corporaciones policiacas, se da un nuevo un golpe al crimen organizado, mostrando que Yucatán ya es una pieza clave en el mapa del tráfico de hidrocarburos en el sureste.
Elementos de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano, la Marina y la Policía Estatal, irrumpieron en un inmueble ubicado en el kilómetro 28+500 de la carretera Mérida–Valladolid, en el poblado de San Bernardino, que no solo era un simple depósito, sino que resultó ser un centro logístico de alta capacidad.

El búnker del diésel
En el sitio se encontraron 338 mil litros de diésel de procedencia ilícita, un semirremolque y tres vehículos de carga, así como un parque vehicular de respuesta rápida, integrada por tres motocicletas y una cuatrimoto.
A pesar de la magnitud del decomiso, que supera con lo incautado en estados tradicionalmente “huachicoleros” como Querétaro (28 mil litros) en el mismo periodo, las autoridades reportaron un saldo de cero detenciones.
La ubicación del cateo no es casualidad, ya que la vía Mérida–Valladolid, precisamente en el municipio de Seye, se ha transformado en un punto estratégico para el movimiento de combustible robado que busca surtir tanto al mercado local como al vecino estado de Quintana Roo.
Aun cuando este golpe exitoso de la estrategia de las autoridades federales, la realidad para los yucatecos es otra, los focos rojos están encendidos, pues estos aseguramientos sugieren que las mafias del combustible han encontrado en la entidad la infraestructura y los puntos ciegos necesarios para expandir sus operaciones.






















