Por Yoisi Moguel
KINCHIL, Yuc., a 6 de febrero de 2026.— Lo que debía ser un trayecto cotidiano hacia la costa se convirtió en el escenario de una pérdida irreparable para la biodiversidad de Yucatán, tras la muerte de un ocelote (Leopardus pardalis), víctima de la velocidad desmedida y la falta de conciencia vial.
Conductores que se dirigían al puerto de Celestún descubrieron, en la entrada del poblado de Kinchil, el cuerpo del ejemplar tendido sobre el pavimento, luego de haber sido atropellado por un vehículo, sin que hasta el momento se tenga información sobre el responsable.
La denuncia fue realizada por Cristina Auais, a través de la cuenta Conozca Yucatán, quien al transitar por la zona avistó al felino sin vida.
“Este no es solo un animal más en la carretera; es un recordatorio sangriento de que estamos invadiendo hogares ajenos sin el más mínimo respeto”, escribió.
Un tesoro en peligro de extinción
El ocelote no es solo una figura emblemática de las selvas del sureste; es una especie protegida por la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, catalogada como en peligro de extinción, además de estar resguardada por el Apéndice I de la CITES.
Cada ejemplar perdido representa un golpe directo a la supervivencia de la especie en Yucatán, acercando al estado a un escenario de desaparición local irreversible.
El punto crítico es claro: la vía que rodea Kinchil se ha convertido en una pista de carreras. En este tramo, los límites de velocidad no se respetan, advirtió Auais, quien subrayó que la falta de señalética preventiva y de empatía al volante está cobrando la vida de fauna silvestre que difícilmente volverá a ser vista por las próximas generaciones.
El llamado fue directo a la conciencia ciudadana: “Tenemos que empezar a educarnos en materia preventiva; piensa en tu bienestar y en los animales que viven en la zona que transitas”.

El punto crítico es claro: la vía que rodea Kinchil se ha convertido en una pista de carreras. En este tramo, los límites de velocidad no se respetan, advirtió Auais, quien subrayó que la falta de señalética preventiva y de empatía al volante está cobrando la vida de fauna silvestre que difícilmente volverá a ser vista por las próximas generaciones.
El llamado fue directo a la conciencia ciudadana: “tenemos que empezar a educarnos en materia preventiva; piensa en tu bienestar y en los animales que viven en la zona que transitas”.
La próxima vez que tomes el volante rumbo a la costa, recuerda que la selva no tiene frenos, pero tú sí. Respetar los límites de velocidad puede significar la diferencia entre llegar unos minutos antes o quitarle la vida a un ser único.
Especialistas y usuarios en redes sociales coinciden: las zonas de vegetación son corredores biológicos naturales. Es urgente exigir pasos de fauna y una infraestructura vial que priorice la vida, antes que la prisa.
En plataformas digitales se pidió sumarse a promover acciones que eviten que la belleza natural de Yucatán termine aplastada bajo las llantas de la indiferencia.
El mensaje final es contundente: maneja con precaución; hoy fue un ocelote, mañana podría ser una tragedia aún mayor.






















