Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 05 de febrero de 2026.- La detención de Alex Saab en Caracas volvió a encender las alertas de las autoridades estadounidenses sobre una red financiera internacional presuntamente dedicada al lavado de dinero, corrupción y evasión fiscal, con ramificaciones en México y otros países de la región.
El empresario colombo-venezolano, identificado por Estados Unidos como operador clave del régimen de Nicolás Maduro, fue capturado por el FBI con apoyo del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), y de acuerdo con reportes de inteligencia citados por medios colombianos, sería extraditado a Estados Unidos, junto con el empresario venezolano Raúl Gorrín.
La nueva aprehensión ocurre apenas semanas después de que Saab fuera removido del gabinete venezolano, donde se desempeñaba como ministro de Industrias y Producción Nacional, cargo que asumió tras ser liberado en diciembre de 2023 mediante un intercambio de prisioneros con Washington. Analistas políticos interpretan su salida del gobierno como un quiebre interno previo a su captura.
Reincidente
En México, el nombre de Saab no es ajeno a las autoridades. Desde 2021, enfrenta cinco denuncias penales presentadas por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ante la Fiscalía General de la República (FGR), relacionadas con operaciones de lavado de dinero. Ese mismo año, la UIF ordenó el bloqueo de más de 26 millones de pesos en cuentas vinculadas a presuntos socios del empresario.
Organizaciones civiles venezolanas y exlegisladores han señalado que México fue una plataforma clave para las operaciones financieras de Saab, quien habría manejado más de 300 millones de dólares antes de su primera detención en 2020, principalmente a través de la venta de alimentos destinados al programa CLAP, financiado con recursos públicos venezolanos.
La dimensión del caso se amplió en diciembre pasado, cuando el medio Pie de Nota difundió un supuesto oficio de Homeland Security Investigations (HSI), cuya autenticidad no ha sido confirmada oficialmente. En el documento, Saab aparece como integrante de una organización criminal transnacional con operaciones en México.
El liderazgo de esa estructura, la atribuye al empresario mexicano Jack Landsmanas Stern, director del Corporativo Kosmos, y describe un presunto esquema basado en contratos públicos de alimentación en penales y dependencias federales, utilizados —según el oficio— para mover grandes volúmenes de recursos.
La red investigada
El documento también vincula estas operaciones con el mismo mecanismo de triangulación financiera utilizado en el programa CLAP, así como con posibles violaciones al régimen de sanciones de Estados Unidos. En la lista de presuntos implicados aparecen empresarios, exfuncionarios y personas con contratos públicos millonarios en México. En ellos Jorge Carlos Fernández Francés, dueño de El Sardinero. Versiones periodísticas relacionan a Landsmanas, con la arrendadora Turbofin, propiedad de Aby Lijtszain y Bernardo Lijtszain Bimstein, también dueños de Traxión, una empresa que tiene operación en la Bolsa Mexicana de Valores.
Aunque las investigaciones en territorio mexicano no han sido judicializadas, el nuevo arresto de Saab reactiva un expediente que, desde hace años, coloca a México como una pieza clave en una trama financiera de alcance internacional.






















