Por Yoisi Moguel
PISTÈ, Yuc, a 17 de julio de 2026.— La imponente pirámide de Kukulcán se encuentra en agonía ante la falta de turistas, que llegaban atraídos por su belleza.
La caída de visitantes a la zona arqueológica de Chichén Itzá es el punto de coincidencia de cientos de familias yucatecas que dependen del turismo como sustento económico.

Por ello, este viernes, cuando el reloj marque las siete de la noche, el eco de la preocupación comunitaria se transformará en una caminata pacífica. Convocados por el Consejo Indígena de Gobierno de Pisté.
A través de redes sociales se convocó a los habitantes del área a ser parte de este contingente que partirán desde el lienzo charro “La Teresita” con un rumbo muy claro y simbólico, las puertas del Centro de Atención a Visitantes, el espacio que hoy se encuentra en el ojo del huracán.

La protesta busca visibilizar una crisis silenciosa que se siente en los bolsillos locales.
Mototaxistas, artesanos, comerciantes y prestadores de servicios de Pisté aseguran que la drástica caída en la afluencia turística está asfixiando la economía de la región.
El reflejo de esta realidad es desolador, pues los líderes comunitarios describen un panorama de locales vacíos, ingresos mermados, angustia familiar y una preocupante migración de jóvenes que, ante la falta de oportunidades en su tierra, deciden buscar futuro en otra parte.
Las cifras oficiales respaldan el descontento de los habitantes, pues durante el primer semestre de este año, la zona arqueológica recibió a poco más de 984 mil visitantes, una cantidad considerablemente menor en comparación con el más de un millón de turistas registrados en el mismo periodo del año pasado.
Esta pérdida de más de 157 mil turistas coincide temporalmente con la inauguración en marzo pasado del nuevo centro de acceso por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

La obligatoriedad de trasladar a los vendedores ambulantes a este nuevo complejo desató una fuerte resistencia, pues los comerciantes aseguran que alejarlos del paso natural de los visitantes destruye sus ventas diarias.
La marcha de los pobladores coincide con la movilización de más de mil guías de turistas certificados, quienes presentaron un pliego petitorio formal al Gobierno del Estado para solicitar apoyos económicos emergentes que los ayuden a paliar el desplome de su actividad.
Incluso las autoridades del sector turístico estatal reconocieron de manera pública que el periodo de adaptación a este nuevo esquema de acceso juga un papel determinante en el alejamiento de los visitantes, dejando al descubierto que la modernización de los accesos a una de las maravillas del mundo moderno se está cobrando una factura muy alta en el tejido social que la rodea.






















