Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., 6 de julio de 2026.— La expansión demográfica y el auge inmobiliario que transforman el rostro de la capital yucateca traen consigo un desafío ambiental de grandes dimensiones: el manejo de los residuos sólidos.
En poco más de una década, el volumen de basura que se genera diariamente en la ciudad se ha duplicado e incluso triplicado en diversos sectores, como consecuencia del crecimiento de la población y de los cambios en los hábitos de consumo de la sociedad.
Esta creciente producción de desechos responde no solo al arribo de nuevos habitantes, sino también a una transformación en las dinámicas de compra, marcada por un mayor consumo de productos y empaques.
Crece patrón para la recolección
La magnitud del incremento se refleja en la operación de las empresas concesionarias del servicio de recolección. Representantes de la empresa Pamplona informaron que el padrón de atención pasó de 44 mil viviendas en 2015 a 107 mil hogares en la actualidad, además de brindar servicio a 27 mil establecimientos comerciales.
Este crecimiento exponencial ha incrementado la presión sobre el sistema de recolección de basura, obligando al parque vehicular a operar con una intensa carga logística para evitar problemas sanitarios en las colonias.
La cantidad de residuos recolectados también varía de acuerdo con la zona de la ciudad. Los camiones recolectores pueden transportar hasta ocho toneladas de basura por viaje y, debido a la alta demanda, algunas unidades realizan hasta tres recorridos diarios al sitio de disposición final.
Esto significa que, en sectores con alta densidad poblacional o intensa actividad comercial, un solo vehículo puede trasladar alrededor de 24 toneladas de residuos en una jornada.
¿Cuáles son los retos?
Uno de los principales retos, señalaron, continúa siendo la separación de residuos desde el origen. Aunque existe interés ciudadano por participar en programas de reciclaje y clasificación de materiales, los esfuerzos enfrentan obstáculos por la falta de continuidad en las políticas públicas ambientales.
De acuerdo con representantes del sector, los cambios de administración suelen modificar o suspender las estrategias ecológicas, lo que dificulta consolidar una cultura de manejo responsable de los residuos y avanzar hacia un modelo de sustentabilidad de largo plazo.























