Por Staff
MÉRIDA, Yuc., a 10 de marzo de 2026.- La ANPACT (que agrupa a los gigantes de camiones y autobuses en México) ya tiene las maletas listas para el 16 de marzo, fecha en que arranca la revisión del T-MEC.
Bajo el liderazgo de Rogelio Arzate, el sector busca que el tratado siga siendo trilateral, viéndolo no solo como un acuerdo comercial, sino como la base para que Norteamérica sea la región más competitiva frente a bloques como el asiático o el europeo.
El plan es ambicioso: alcanzar un 70% de Valor de Contenido Regional (VCR) para 2027. Esto significa que la gran mayoría de las piezas de un camión deben fabricarse aquí. Para lograrlo, la estrategia se divide en tres frentes: atraer inversión de Asia en tecnología (telemática y radios), potenciar la producción de acero y, lo más importante, desarrollar a las pequeñas y medianas empresas mexicanas que fabrican desde arneses hasta tornillería.
Sin embargo, el inicio de 2026 no ha sido fácil. Las cifras de febrero muestran una caída del 49.1% en producción y un 27.3% en ventas respecto al año pasado. Esta “desaceleración” responde a la volatilidad global y a un ajuste en la demanda de las flotas en Estados Unidos. Aun así, hay destellos de crecimiento en vehículos de carga ligera (clases 3, 4 y 6), con incrementos de hasta el 300%, lo que revela un cambio en la dinámica del mercado interno.
No más vehículos chatarra
Un punto crítico en la agenda es la “chatarrización”. La ANPACT hace un llamado urgente a frenar la importación de vehículos pesados usados de EU conocidos como “camiones chatarra”. Aunque existe un Acuerdo Ambiental vigente, la industria advierte que estas unidades siguen entrando, golpeando directamente el patrimonio de familias transportistas y frenando la creación de empleos locales más limpios y seguros.
Para contrarrestar este bache, el sector propone una sinergia total con la Secretaría de Economía y el “Plan México” de la presidenta Claudia Sheinbaum. La apuesta es modernizar el parque vehicular mediante incentivos fiscales y financiamiento para MiPYMES, transformando a México no solo en un ensamblador, sino en un hub logístico de alta tecnología que aproveche el nearshoring.
La revisión del T-MEC será compleja, pero la meta es clara: eliminar aranceles innecesarios y pulir temas laborales e infraestructura. La industria de vehículos pesados sabe que para ganar en 2027, debe fortalecer sus cadenas de valor hoy, asegurando que el “Hecho en México” sea el motor principal de la competitividad en América del Norte.





















