Por Yoisi Moguel
Mérida, Yucatán, a 8 de enero de 2026. — Lo que inició como una ruta de senderismo se ha convertido en un modelo de turismo comunitario, autónomo y seguro en Yucatán.
La organización Camino del Mayab conformó una Red de Turismo Comunitario que integra a 17 comunidades mayas, con el objetivo de que sus habitantes sean los principales operadores y beneficiarios de la actividad turística.
La red conecta comunidades de los municipios de Mérida, Abalá, Tecoh, Umán y Sacalum, dotándolas de herramientas para ofrecer experiencias auténticas, servicios de calidad y recorridos que privilegian el contacto con la naturaleza, la cultura y el territorio.
Andrés Gutiérrez, integrante del colectivo Camino del Mayab, explicó que el proyecto abarca 130 kilómetros de ruta, los cuales serán operados y gestionados directamente por personas de las comunidades, marcando una nueva etapa enfocada en la autogestión local, la seguridad del visitante y la cooperación comunitaria.

Autonomía y gobernanza local
Como parte de esta transición, detalló, se han realizado talleres de capacitación y mesas de trabajo para fortalecer mecanismos de gobernanza local y mejorar la organización ante posibles situaciones de riesgo, ya que la ruta incluye actividades de senderismo y ciclismo en la selva.
La red prioriza la implementación de protocolos de seguridad y sistemas de comunicación comunitarios, con el fin de garantizar una atención oportuna a visitantes y habitantes.
Para asegurar que la derrama económica permanezca en las comunidades, la red se estructura en cuatro gremios especializados:
- Cocineras tradicionales.
- Guías bioculturales.
- Paradores turísticos.
- Talleres artesanales.
Esta organización permite que las experiencias —que incluyen visitas a cenotes, antiguas haciendas y encuentros culturales— sean operadas directamente por los grupos locales, reduciendo la dependencia de intermediarios externos y fortaleciendo la economía comunitaria.
Impacto social y conservación ambiental
Actualmente, el Camino del Mayab beneficia de manera directa a 240 personas, y recibe de forma constante grupos de entre 10 y 20 visitantes al mes, con la meta de incrementar este flujo de manera sostenible.
“El proyecto apuesta por la generación de ingresos sin comprometer el entorno natural”, señaló Gutiérrez, al destacar acciones como monitoreo ambiental permanente, uso de cámaras trampa para la observación de fauna y estrategias para reducir la huella del turismo en la región.
Con esta red, el Camino del Mayab se consolida como una alternativa de turismo de senderismo con enfoque social y ambiental, donde caminar la selva también significa fortalecer comunidades y preservar el territorio.






















