Por Yoisi Moguel
TICUL, Yuc., a 13 de marzo de 2026. – Este viernes 13 de marzo, un sismo de magnitud 3.7 despertó las alarmas en el cono sur del estado, marcando un padrón de actividad que ya no es normal, que ya no puede ignorar porque Yucatán está vibrando con mayor frecuencia, rompiendo la vieja creencia de que la Península es un territorio ajeno a los movimientos telúricos.
El epicentro del asombro
Eran las 9:55 horas cuando las agujas de los sismógrafos detectaron el movimiento, el origen se ubicó apenas a 18 kilómetros al noreste de Ticul, con una profundidad inusualmente somera de solo 5 kilómetros. Aunque la oscilación fue calificada como “suave a moderada”, el fenómeno no pasó desapercibido para los sistemas de monitoreo de Protección Civil (Procivy) y el Servicio Sismológico Nacional, quienes confirmaron que el impacto se extendió por una amplia zona que incluyó a: Tecoh, Chapab y Sacalum, Mama, Dzán, Maní, Chumayel y Tekit.
¿Por qué se siente más en suelo yucateco?
Lo que hace este evento particularmente inquietante es la naturaleza del subsuelo, los especialistas advierten que la atenuación de las ondas sísmicas es sumamente baja en suelos cársticos, la roca caliza característica de esta región. Esto significa que, aunque la magnitud sea baja, la vibración viaja con mayor eficiencia, permitiendo que la percepción del sismo se extienda mucho más allá del radio estimado.
Una tendencia que enciende alarmas
Este no es un hecho aislado, lo que antes era una anécdota de “una vez cada década”, se ha convertido en un fenómeno recurrente, la frecuencia de estos movimientos se incrementó en años recientes, desafiando la geografía tradicional y obligando a las autoridades a fortalecer el Centro Estatal de Monitoreo y Alertamiento.
El Servicio Sismológico Nacional (SSN) y Protección Civil de Yucatán señalaron que, con el registro de este viernes, Yucatán suma ya dos movimientos en lo que va de 2026, siguiendo la estela de un 2025 sin precedentes, año en que se contabilizó siete sismos en el estado, 1 en octubre y los demás se reportaron en diciembre, en la zona sur del estado.
Esta frecuencia inusual ha puesto el foco sobre la Falla de Ticul, que es la estructura geológica más importante de la región. Los especialistas de la UNAM indican que estos sismos son “reacomodos locales” y no suelen representar riesgo de gran magnitud, pero su frecuencia está rompiendo récords históricos.






















