Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., a 23 de abril de 2026.- El panorama económico de Yucatán al cierre del primer trimestre de 2026 revela una realidad de contrastes: un estado que se mantiene a flote gracias al dinamismo del consumo interno, pero cuyo motor productivo, el sector industrial, ha caído en un preocupante letargo.
De acuerdo con el balance mensual presentado por el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), la entidad experimenta un crecimiento que los expertos califican como “deficiente”.
Esta parálisis parcial se atribuye a una combinación de factores críticos, tales como el desplome de la inversión pública en infraestructura, el aumento sostenido en los costos operativos y un sector secundario que ha dejado de contratar y de reinvertir en su propia productividad.
A pesar de las señales de alerta en la industria, Yucatán presume la segunda cifra de desempleo más baja de todo el país, alcanzando una tasa de ocupación del 98.6% al cierre de febrero.
Sin embargo, la calidad del empleo es el punto de mayor fricción para los especialistas, pues el sector secundario, que históricamente ofrece los salarios más competitivos, se encuentra estancado debido a la caída en las exportaciones y al alza en los costos de los servicios.
Esta situación ha empujado a una gran parte de la población hacia la economía informal; actualmente, el ambulantaje devora terreno y representa ya al 60% de la Población Económicamente Activa.
Por su parte, el sector de la construcción, aunque muestra una ligera recuperación frente a desplomes previos del 25%, sigue operando en números rojos con una contracción del 12.6% registrada en enero.
Inflación no da tregua
En cuanto al costo de vida, la inflación en el estado no da tregua, y durante la primera quincena de marzo, el Índice de Precios al Consumidor se ubicó en 4.63% anual, impulsado principalmente por el encarecimiento de alimentos, frutas, verduras y tarifas eléctricas.
Si bien la inflación mensual reportada por el IMEF para marzo fue del 4.25%, el impacto en el bolsillo ciudadano es severo.
Los analistas del instituto advierten que este incremento de precios está golpeando directamente a las familias más vulnerables, erosionando el poder adquisitivo y eliminando prácticamente cualquier posibilidad de ahorro.
Fenómeno con matices en el sur
Este fenómeno inflacionario no es exclusivo de Yucatán, aunque se manifiesta con distintos matices en el resto de la región peninsular.
Quintana Roo registra actualmente una de las tasas más altas de México; en ciudades como Cancún y Chetumal, productos esenciales como la tortilla y la carne ya superan la media nacional. En el caso de Campeche, la persistencia al alza en los energéticos y productos agrícolas ha provocado que la denominada “cuesta de enero” se extienda de forma inusual hasta marzo.
Mientras el sector terciario y el primario reportan avances moderados, la falta de estímulos en infraestructura y la cautela de la iniciativa privada mantienen la economía yucateca en un modo de supervivencia. El estado sigue creciendo por el volumen de consumo, pero pierde fuerza en su capacidad de transformación industrial y generación de empleos de alto valor.
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