Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., 3 de febrero de 2026.– La temporada de Cuaresma transformó la dinámica comercial de los centros de abasto más emblemáticos de la capital yucateca, donde la afluencia de consumidores aumentó entre 70% y 80%, según autoridades municipales.
Los pasillos de los mercados tradicionales se convirtieron en puntos de encuentro entre tradición, cultura y comercio, con una mayor presencia de familias que buscan productos frescos para cumplir con las costumbres alimentarias propias de esta época.
El secretario técnico del Servicio Público de Mercados, José Alfonso Lozano Poveda, informó que el aumento en la asistencia ciudadana supera las previsiones iniciales.
Detalló que este fenómeno se repite cada año durante la Cuaresma, cuando las familias meridanas optan por alejarse de las carnes rojas y priorizan alimentos del mar y productos frescos.
“Estamos viendo un retorno de la gente a los mercados, ya no es solo en fin de semana, sino como una dinámica cotidiana que crece de manera constante”, señaló el funcionario.

Frescura, identidad y economía local
Aunque el repunte se percibe en toda la red municipal, el mayor flujo de personas se concentra en el Mercado Lucas de Gálvez y el Mercado San Benito, considerados los principales centros de abasto de la ciudad.
En sus naves, el tránsito de compradores es constante, especialmente en las áreas de pescaderías y fruterías, donde predominan los productos del mar, verduras de temporada y condimentos tradicionales.
Entre los platillos más buscados destacan los papadzules, el brazo de reina y el pescado en distintas preparaciones, propios de la gastronomía yucateca durante la Cuaresma.
Más allá de su función comercial, estos recintos acumulan casi siglo y medio de historia como el corazón del comercio meridano. Autoridades municipales subrayaron que, si bien la Cuaresma es el motor del incremento actual, la oferta permanente de productos frescos y precios accesibles sostiene su competitividad durante todo el año.
El cambio estacional en los hábitos alimenticios ha generado un tránsito inusual pero ordenado en los pasillos, fortaleciendo la economía de los locatarios y consolidando a los mercados tradicionales como referentes de identidad local.
La combinación de trato directo, frescura y tradición continúa posicionando a los centros de abasto como la opción preferida de un número creciente de consumidores.






















