Por Yoisi Moguel
Valladolid, Yuc., 19 de enero de 2026.- Valladolid dio el lunes pasado un paso que marca un antes y un después para el oriente de Yucatán. Con la colocación de la primera piedra de la Sala Azul, arrancó un proyecto largamente esperado que busca transformar la atención a niñas y niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y ofrecer, por fin, un espacio cercano, digno y especializado para sus familias.
Más que una obra, la Sala Azul nace como una respuesta concreta a años de lucha y espera de padres y madres que han tenido que enfrentar diagnósticos tardíos, traslados agotadores y servicios centralizados. Este nuevo espacio combina ciencia, empatía e inclusión, y se perfila como un punto de esperanza para cientos de familias del oriente del estado.
Refugio de esperanza y ciencia
Wendy Méndez Naal, presidenta honoraria del DIF Yucatán, aseguró que la inclusión en Yucatán ha dejado de ser un discurso para convertirse en realidades tangibles.
“Esta primera piedra simboliza el compromiso con la empatía. Es un paso hacia un estado donde nadie se sienta solo en el camino del autismo”, afirmó Méndez Naal ante autoridades municipales y familias locales durante el arranque de la obra.
Puntualizó que con la Sala Azul se avanza en la descentralización de la salud, pues históricamente los servicios especializados se concentraban en Mérida.
Ahora, destacó, con esta obra, Valladolid se posiciona como el nodo de atención para todo el oriente de Yucatán, evitando traslados costosos y agotadores para las familias.

Anuncian centro estatal
Esta sala, dijo, es el preámbulo de un proyecto aún más ambicioso, el Centro Estatal para la Atención al Autismo, que será la máxima autoridad en la materia en el sureste mexicano.
La obra, de 135 metros cuadrados de construcción, incluirá área de terapia, área ocupacional, sensorial, psicología clínica, acompañamiento para padres, evaluación y neuropsicología. Además de contar con sala de espera y áreas verdes.






















