Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., 17 de julio de 2026.— El panorama epidemiológico en Yucatán mantiene en alerta a las autoridades sanitarias luego de que los casos confirmados de dengue registraran un incremento del 16.67% en una semana, de acuerdo con el más reciente informe de la Secretaría de Salud federal. Además del aumento en los contagios, el virus continúa expandiéndose hacia nuevos municipios del estado.
Por primera vez en lo que va del año, se confirmaron pacientes con dengue en Izamal y Peto, lo que refleja una mayor dispersión geográfica de la enfermedad. La mayor concentración de casos permanece en Mérida, que concentra el 57.1% de los contagios confirmados, mientras que también se reportan enfermos en Dzilam de Bravo, Progreso, Tixmehuac y Tizimín.
Aunque Yucatán sigue siendo la entidad con menor incidencia de dengue en comparación con Campeche y Quintana Roo, especialistas advirtieron que la aparición de nuevos focos de transmisión obliga a reforzar las acciones preventivas para evitar un crecimiento acelerado de la enfermedad durante la temporada de lluvias.
El repunte ocurre en un contexto nacional marcado por las consecuencias del histórico brote de 2024, cuando México superó los 125 mil casos confirmados, registró cientos de fallecimientos y enfrentó la circulación simultánea de los cuatro serotipos del virus, un escenario que incrementó el riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad.
Proponen incorporar vacuna
Ante este panorama, la Asociación Mexicana de Vacunología presentó al Gobierno de México una propuesta técnica para incorporar la vacunación contra el dengue como una estrategia complementaria a las campañas de fumigación, eliminación de criaderos del mosquito Aedes aegypti y otras acciones de control vectorial.
Especialistas en salud pública señalaron que las medidas tradicionales, aunque indispensables, ya no son suficientes frente a un padecimiento que se ha vuelto hiperendémico en el país. La evidencia científica, indicaron, respalda el uso de vacunas para disminuir las hospitalizaciones, prevenir los casos graves y reducir la presión que cada año enfrenta el sistema de salud, especialmente en estados vulnerables como Yucatán.






















