Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., a 16 de junio de 2026. — El mapa de la construcción en el suelo peninsular atraviesa por una transformación acelerada para concluir el 2026, basada en el desarrollo inmobiliario.
Las tradicionales bolsas de recursos gubernamentales que solían sostener al sector de la construcción local entraron en una fase de marcada timidez, forzando a las empresas a un cambio radical para garantizar su supervivencia durante la segunda mitad del año.
El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Alberto Canul Moguel, planteó que este choque de realidad quedó de manifiesto tras concluir las mesas de diálogo estratégico que los empresarios del sector mantuvieron con las administraciones de Mérida y del gobierno estatal.
Aunque las reuniones sirvieron para transparentar la agenda de infraestructura, afirmó, el veredicto fue contundente para el sector, pues el presupuesto oficial no alcanzará para cumplir las metas de la industria.
La falta de flujo de los contratos estatales, reveló Canul Moguel, activó un mecanismo de defensa que transformó el mercado de la noche a la mañana, pues la inversión privada asumió el control total del empleo y proyectos.

La dependencia histórica de las licitaciones oficiales se ha quebrado por pura necesidad, abriendo paso al desarrollo habitacional moderno y complejos orientados al turismo que hoy actúan como el auténtico sostén financiero del sector constructor en el estado.
El líder de la CMIC en la entidad admitió que el panorama de inyección de recursos oficiales carece de la fuerza de otros tiempos.
Consideró esta situación como un fenómeno que golpea con fuerza a todo el territorio mexicano.
Al menos, apuntó, la burocracia local mantiene el dedo sobre el renglón buscando rescatar proyectos mediante la gestión constante.
La lectura interna de las constructoras apunta a que este cambio de reglas, más que un obstáculo insalvable, funciona como un catalizador de excelencia.
El mercado ya no llega por decreto; ahora las firmas locales se ven obligadas a salir de su zona de confort, profesionalizar a sus plantillas y disputarse ferozmente los portafolios de las grandes corporaciones particulares.
La agenda que viene para el cierre del año, dijo, ya no se escribe en los diarios oficiales, sino en los restiradores de las cadenas hoteleras, el sector gastronómico en expansión y los nuevos distritos académicos.
“A pesar del bache en el gasto gubernamental, la península preserva un magnetismo único para los inversionistas del país, quienes han convertido la zona en su refugio financiero favorito”, subrayó.






















