Por Staff
TIJUANA, Baja California., a 21 de mayo de 2026.- Una pareja estadounidense fue detenida tras intentar cruzar ilegalmente 27 crías de loros y pericos de México hacia Estados Unidos escondidas dentro de una llanta de refacción modificada como jaula en la Garita de San Ysidro, entre Tijuana y San Diego. El caso ha provocado indignación por las condiciones de hacinamiento en las que eran transportadas las aves, muchas de ellas apenas de unos días de nacidas.
De acuerdo con autoridades estadounidenses, Sidney Johnson y Brandon Marion fueron descubiertos el pasado 3 de mayo luego de que agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) escucharan “chirridos” provenientes de la cajuela del vehículo. Al inspeccionar el automóvil, encontraron 11 pericos frente naranja y 16 loros frente blanca ocultos dentro de la llanta de refacción, adaptada con malla metálica para funcionar como una jaula improvisada.
Las condiciones del traslado resultaron mortales para varias aves. Un ejemplar ya había muerto al momento del rescate y otras tres crías fallecieron posteriormente debido a deshidratación, estrés y las secuelas del encierro. Actualmente, 23 aves permanecen bajo atención veterinaria y en cuarentena en instalaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
Son especies protegidas
Las especies traficadas, el perico frente naranja y el loro frente blanca, se encuentran protegidas por leyes ambientales mexicanas y estadounidenses, además de estar incluidas en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES). Expertos advierten que el tráfico ilegal de psitácidos aumenta justamente entre marzo y mayo, temporada en la que nacen estas aves y los traficantes extraen polluelos directamente de sus nidos para venderlos como mascotas exóticas.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha alertado recientemente que los loros, pericos y guacamayas son de las especies más afectadas por el tráfico ilegal en México. Organizaciones ambientalistas estiman que gran parte de las aves capturadas ilegalmente mueren antes de llegar a su destino final debido a golpes, desnutrición, asfixia o malas condiciones de transporte.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que la pareja compareció ante un tribunal federal el pasado 18 de mayo y podría enfrentar penas de prisión y sanciones económicas por tráfico de especies protegidas. El caso volvió a encender las alertas sobre el mercado negro de fauna silvestre y la alta demanda de aves exóticas que continúa alimentando una de las actividades ilícitas más lucrativas contra la biodiversidad.





















