Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc, a 11 de mayo de 2026.- la fuerza de la naturaleza yucateca logró abarrotar el Gran Museo del Mundo Maya hasta superar su capacidad.
La fascinación por los icónicos habitantes rosados de costas yucateca convocó a una multitud entusiasta para la proyección de “Flamingos: la vida después del meteorito”, el documental que está cambiando la forma en que se aprecias el propio ecosistema.
Bajo la gestión de la Secretaría de la Cultura y las Artes, esta función se convirtió en un fenómeno social, ya que el público vivió una e buscaba una experiencia sensorial.
Con la voz de Julieta Venegas guiando el viaje y una banda sonora envolvente, los asistentes se sumergieron en las aguas de Celestún y Sisal para descubrir los secretos de una especie que ha sobrevivido a eras geológicas, pero que hoy enfrenta retos modernos.

El director Lorenzo Hagerman, quien ha hecho de Yucatán su hogar por más de 20 años, compartió la épica detrás de cámaras, una odisea de 10 años de trabajo y paciencia extrema.
El cineasta relató cómo pasó jornadas de catorce horas bajo el sol, esperando el instante perfecto para capturar la esencia de estas aves.
El resultado es un poema visual que retrata a los flamencos como verdaderos maestros de la resiliencia y no como figuras de postal.
La charla posterior a la función encendió una chispa de conciencia ambiental.

Hagerman advirtió que, debido a los cambios climáticos, estas aves están rediseñando su geografía, buscando refugio incluso en Campeche ante la transformación de sus hogares ancestrales en Río Lagartos.
Esta revelación, dijo, transformó la admiración estética en un llamado urgente a la conservación.
“Con el cierre de esta gira por Mérida y los puertos de la entidad, queda claro que el cine de naturaleza tiene un poder de convocatoria masivo cuando toca las fibras de la identidad regional”, acentuó.
El cineaesnasta, puntualizó que la historia de los flamencos dejó de ser un dato científico para convertirse en una narrativa de orgullo y supervivencia que hoy resuena con más fuerza que nunca en Yucatán.






















