Por Yosi Moguel
MÉRIDA, Yuc., 29 de mayo de 2026.- En una emotiva ceremonia que apela a la memoria histórica del béisbol mexicano, la directiva de los Leones de Yucatán retiró de forma oficial el número 6 en honor a Óscar Rivera.
Con este acto, la organización melenuda rinde tributo a uno de los serpentineros más emblemáticos y dominantes que han pisado el diamante del Parque Kukulcán, consolidando su estatus de leyenda viviente.
La trayectoria de Rivera con el conjunto yucateco comenzó en 2001, cuando debutó en el profesionalismo con apenas 19 años de edad, y a partir de ese momento, el lanzador derecho inició la construcción de un legado que, más allá de registrar más de 90 victorias en la Liga Mexicana de Béisbol (LMB), se caracterizó por la entrega, la disciplina y momentos de auténtica magia desde el montículo.

Con letras doradas
El nombre de Óscar Rivera quedó grabado con letras doradas a nivel nacional la noche del 7 de agosto de 2005, durante un encuentro de postemporada frente a los Guerreros de Oaxaca, donde el diestro completó la hazaña más grande para un lanzador al firmar un juego perfecto.
Rivera retiró en fila a los 27 bateadores que enfrentó, sin permitir imparables, pasaportes ni errores defensivos, convirtiéndose en el autor del único juego perfecto en la historia de los playoffs de la LMB.
Por si aquella joya de pitcheo no fuera suficiente para ganarse el apodo de “Mr. Perfecto”, el sonorense volvió a rozar la gloria casi un año después, el 1 de julio de 2006, cuando silenció por completo a los Rojos del Águila de Veracruz al lanzar un juego sin hit ni carrera, consolidando su jerarquía como uno de los brazos más espectaculares de su generación.
Con el retiro de su emblemático dorsal, el club yucateco asegura que las futuras generaciones de aficionados y peloteros recuerden las hazañas del número 6. Los Leones de Yucatán no solo colgaron un número en la barda del Kukulcán; inmortalizaron las noches perfectas de un ídolo que transformó el juego en leyenda.




















