Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc, a 19 de mayo de 2026.- La Universidad Autónoma de México hizo un llamado urgente a las autoridades y desarrolladores para frenar la degradación de los ecosistemas de playa, porque están en riesgo las lagartijas yucatecas en las dunas costeras.
Investigadores de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) de la UNAM, unidad Mérida advirtieron sobre el peligro en qué se encuentra la estabilidad ecológica de las dunas costeras de la Península de Yucatán, debido al incremento de la temperatura global y la pérdida de vegetación originada por la actividad humana.
De acuerdo con una investigación liderada por especialistas de la ENES estas variaciones ambientales están empujando al límite de la supervivencia a las poblaciones de lagartijas nativas, componentes clave para el equilibrio de los ecosistemas costeros.
A través de un informe la institución académica de educación superior detalló que estos reptiles son organismos ectotermos, lo que significa que carecen de la capacidad de generar calor propio y dependen estrictamente de la temperatura de su entorno para regular sus funciones vitales.
El equipo de científicos de la ENES Mérida explicó que, si bien estas especies están perfectamente adaptadas a la dinámica de los entornos cálidos, el actual ritmo del calentamiento global proyecta un escenario crítico.

Cuando el calor cambia las reglas de supervivencia
Según los modelos matemáticos y de simulación desarrollados por el cuerpo de investigadores de la UNAM, un incremento térmico por encima de los rangos históricos provocará un declive drástico en la densidad de estas poblaciones.
El investigador de la ENES UNAM Mérida, Aníbal Díaz, puntualizó que las dinámicas de comportamiento de estos vertebrados ya registran alteraciones.
Con base en las observaciones del académico de la UNAM, las temperaturas extremas reducen drásticamente las ventanas de tiempo en las que las lagartijas pueden mantenerse activas.
Esta restricción temporal, advirtió el especialista de la ENES, limita su capacidad para forrajear, encontrar refugio y alimentarse, impactando de forma directa en sus tasas de reproducción y supervivencia a largo plazo.
La investigación de la máxima casa de estudios subraya que el peligro no proviene únicamente del termómetro, sino de la destrucción física de su hábitat.
Sostuvo que la vegetación halófita de las dunas funciona como un termostato natural y un escudo de protección.
Aníbal Díaz alertó que la remoción de la flora local a causa de la urbanización costera, la infraestructura turística y la deforestación deja a los reptiles sin zonas de sombra ni disponibilidad de insectos.
Confirmó que la desaparición de estas plantas se traduce en una merma inmediata y medible de las poblaciones de lagartijas.
La pérdida de estos reptiles, subrayó, va más allá de un desbalance numérico en la fauna local; implica una interrupción en la historia evolutiva del planeta.
El ecosistema de la península alberga linajes únicos, destacando de manera particular a las lagartijas del género Aspidoscelis, conocidas popularmente como “cola de látigo”.
Recalcó la relevancia de esta especie que posee un mecanismo de reproducción por partenogénesis, un proceso biológico mediante el cual las hembras generan descendencia sin la necesidad de fertilización por parte de un macho.
Este fenómeno, reveló, da origen a linajes clonales genéticamente idénticos a la madre, por ello, la extinción de estas comunidades borraría del registro científico información invaluable sobre la evolución reproductiva de los vertebrados.
El investigador planteó la necesidad de implementar un modelo de turismo responsable y la conservación estricta de la flora nativa en las dunas son las únicas vías efectivas para mitigar el impacto del cambio climático y asegurar la permanencia de la biodiversidad en la región costera de Yucatán.






















