Por Yoisi Moguel
CELESTÚN, Yuc., 27 de mayo de 2026.- El dolor, la indignación y el hartazgo social detonaron una fuerte movilización ciudadana en Celestún, donde habitantes bloquearon este miércoles el acceso principal al puerto para exigir una solución definitiva a la deteriorada carretera Kinchil-Celestún, escenario del fatal accidente ocurrido el pasado lunes 25 de mayo.
La protesta surgió luego de la tragedia vial que cobró la vida de cinco personas, entre ellas dos maestras y menores de edad, hecho que desató una ola de reclamos contra las autoridades estatales y la falta de una intervención integral en una vía que los pobladores describen como una auténtica “trampa mortal”.
Desde temprana hora, la plaza principal del municipio se convirtió en punto de reunión de decenas de ciudadanos que aseguraron estar cansados de promesas parciales y soluciones temporales. Durante la asamblea comunitaria, los inconformes advirtieron que no aceptarán medidas “a medias” y que mantendrán la presión social hasta obtener compromisos concretos.
Los habitantes rechazaron la propuesta oficial de rehabilitar únicamente 10 kilómetros mediante tramos fragmentados de dos kilómetros intercalados, esquema que calificaron como insuficiente, peligroso y una falta de respeto hacia las víctimas del accidente.

Exigen reconstrucción integral
Como parte de las acciones de protesta, los pobladores anunciaron la organización de una marcha masiva hacia el Palacio de Gobierno de Yucatán, donde al menos 600 personas buscarán exigir directamente una reconstrucción integral de la carretera.
Los manifestantes sostienen que durante años han transitado por una vía en malas condiciones que representa un riesgo constante para familias, trabajadores y transportistas que diariamente ingresan y salen del puerto.
“No vamos a liberar los accesos hasta que exista una respuesta seria”, advirtieron ciudadanos que participaron en el cierre carretero, mientras la tensión social continúa creciendo en la región poniente de Yucatán.
Para la comunidad, el accidente no puede reducirse a una estadística más. La exigencia colectiva es clara: una obra definitiva que garantice seguridad vial y evite que nuevas tragedias vuelvan a enlutar a Celestún.























