NUEVA YORK, NY., a 28 de abril de 2026.— La crisis en el estrecho de Ormuz mantiene bajo presión al transporte marítimo global. El secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, llamó a la comunidad internacional a respaldar un plan de evacuación para miles de marinos que permanecen atrapados en la zona.
Durante un debate abierto del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la seguridad de las rutas marítimas, el funcionario advirtió que el conflicto en la región ya tiene efectos directos sobre la navegación, las cadenas de suministro y la economía mundial.
De acuerdo con lo expuesto por el titular de la OMI, alrededor de 20 mil tripulantes y cerca de 2 mil embarcaciones continúan detenidos en el Golfo Pérsico, en medio de un entorno que dificulta las operaciones comerciales y eleva los riesgos para la seguridad en el mar.
Plan en marcha y apoyo internacional
Domínguez explicó que el organismo trabaja en un esquema para facilitar la salida segura de los buques y sus tripulaciones, pero subrayó que su implementación dependerá de que existan condiciones adecuadas en la zona.
En ese contexto, pidió a los Estados colaborar con asistencia técnica y operativa para activar el mecanismo, así como contribuir, en su momento, a la eliminación de amenazas a la navegación, entre ellas posibles artefactos explosivos en las rutas marítimas.
También solicitó generar condiciones que permitan reactivar la actividad del sector, incluyendo el acceso a seguros en condiciones viables, un elemento clave para que las navieras retomen operaciones con normalidad.
El titular de la OMI insistió en que los marinos no deben ser utilizados como instrumento dentro de conflictos geopolíticos y reiteró el llamado a reducir las tensiones para proteger la vida en el mar y garantizar la estabilidad del comercio internacional.
Libre navegación, eje clave
En su intervención, Domínguez recordó que existe un marco legal internacional que protege el tránsito en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz. Desde finales de los años sesenta, la OMI estableció un sistema de separación de tráfico marítimo en esa zona, operado conjuntamente por Omán e Irán, que ha permitido mantener la seguridad en la navegación durante décadas.
Bajo ese principio, enfatizó que el paso por estrechos utilizados para la navegación internacional no puede ser restringido ni condicionado por los países ribereños. Tampoco, señaló, existe sustento legal para imponer tarifas, peajes o medidas discriminatorias al tránsito marítimo en estas rutas.
Advirtió que cualquier alteración a estas reglas podría sentar precedentes que afecten la estabilidad del comercio global y el funcionamiento del transporte marítimo a nivel mundial.






















