Por Yoisi Moguel
KANASÍN, Yuc., a 08 de mayo de 2026.- El relleno sanitario de Kanasín fue condicionado a trabajar a marcha lenta. Tras meses de incertidumbre legal, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) determinó suavizar la clausura total permitiéndole reactivar actividades apenas al 50% de su capacidad.
Esta medida impuesta surge luego de que la empresa operadora lograra subsanar tres de las cuatro acciones urgentes exigidas, aunque el riesgo ecológico sigue latente en la zona.
La tregua institucional no significa que el problema esté resuelto, ya que la Profepa puntualizó que el sitio operado por Saneamiento SANA aún arrastra un largo historial de negligencias técnicas.
Entre los fallos más críticos que motivaron la intervención se encuentran la inexistencia de un control efectivo de lixiviados y la falta de sistemas para el venteo de biogás, omisiones que vulneran directamente la normativa oficial mexicana sobre el manejo de residuos sólidos.
El núcleo de la preocupación oficial radica en la fragilidad geológica de la región, debido a que al encontrarse sobre un sistema kárstico de alta permeabilidad, cualquier filtración de líquidos tóxicos representa una amenaza directa y casi inmediata para el acuífero y el suelo yucateco.
Por ello, la Profepa aseveró que mantiene un estricto seguimiento sobre las 23 medidas correctivas que aún están pendientes, advirtiendo que la clausura parcial es una etapa transitoria y no una carta de regularización definitiva.
Con apenas 17% de avance en el cumplimiento de las normativas ambientales, Profepa detalló que la empresa se encuentra en una carrera contra el tiempo para evitar un nuevo cierre total.
Mientras tanto, la operación restringida del depósito obliga a un ajuste logístico en la gestión de residuos de la zona metropolitana, subrayando la urgencia de contar con infraestructuras que cumplan los estándares básicos de protección ambiental antes de que los daños al nivel freático sean irreversibles.






















