Por Staff
VANCOUVER, Can, a 30 de abril de 2026.- El intento de convertir al fútbol en un puente de reconciliación se vio frustrado en el arranque del congreso de la FIFA, cuando un llamado simbólico terminó en rechazo abierto.
El presidente del organismo, Gianni Infantino, invitó a los representantes de Palestina e Israel a intercambiar un saludo como señal de unidad, en medio de un contexto internacional marcado por tensiones.
La propuesta fue rechazada por Jibril Rajoub, quien optó por no participar en el acto y retirarse del escenario, dejando claro que el conflicto político sigue siendo un obstáculo incluso en espacios deportivos.
El episodio reflejó los límites del deporte como herramienta diplomática, al mostrar que, en ciertos contextos, los gestos simbólicos no logran superar las fracturas históricas y geopolíticas.
Delegados presentes observaron cómo el ambiente se tornó tenso, en contraste con el mensaje de integración que la FIFA ha intentado impulsar en sus foros internacionales.
El hecho abre nuevamente el debate sobre el papel del deporte en escenarios de conflicto, y sobre hasta qué punto puede funcionar como un vehículo de diálogo en medio de disputas profundas.






















