Por Yoisi Moguel
TZUCACAB, Yuc, a 6 de mayo de 2926.- En el sur de Yucatán, las manos de mujeres que nacieron para recibir la vida aplauden con orgullo su labor de partera que fue reconocida como pieza fundamental en la salud pública.
En Tzucacab 45 mujeres que custodian el saber ancestral del pueblo maya recibieron por parte de la Secretaría de Salud de Yucatán el reconocimiento como las guardianas de la vida.
El secretario de Salud, Miguel Alberto Alcocer Gamboa resaltó: “Hoy estás mujeres provenientes de diversos rincones de la región, se reunieron para validar una práctica que durante décadas operó en los márgenes de la formalidad”.
Para ellas, reconoció, la partería es más que un oficio, es una herencia cultural que combina el uso de plantas medicinales, el acompañamiento emocional y una técnica manual que entiende el cuerpo de la mujer desde una cosmovisión profunda y respetuosa.
El funcionario destacó la importancia de este encuentro que radica en la integración de este como elemento fundamental en la atención a las mujeres en la comunidad.

Históricamente, anotó, el sistema de salud convencional y la medicina tradicional han caminado por senderos separados, a menudo con tensiones de por medio.
Sin embargo, dijo, la actual estrategia estatal propone un puente, pues no se trata de sustituir el conocimiento científico, sino de reconocer que, en las comunidades más alejadas donde el hospital queda a horas de distancia, la partera es la primera, y a veces la única, línea de defensa para la salud materna.
Alcocer Gamboa explicó que el enfoque de esta colaboración se centra en la seguridad y la prevención.
Al fortalecer el vínculo entre las parteras y las unidades médicas de la Secretaría de Salud de Yucatán, afirmó, se establece una red de monitoreo más humana.
“Ellas, que conocen a las familias y los hogares, son capaces de detectar riesgos a tiempo para realizar traslados oportunos, encargándose de los embarazos de bajo riesgo con la calidez y el idioma que sus comunidades demandan”, asentó.
Este acto de justicia social, subrayó, celebra el pasado y blinda el futuro.
Al reconocer a las parteras como agentes de salud intercultural, Yucatán apuesta por un modelo donde la modernidad no borra la identidad, sino que la abraza para salvar vidas.
En las manos de estas 45 mujeres de Tzucacab, la tradición maya sigue vigente asegurando que el primer contacto de los nuevos yucatecos con el mundo sea con dignidad, cultura y cuidado.






















