Por Yoisi Moguel
VALLADOLID, Yuc, a 22 de mayo de 2026.- El Consejo Indígena de Gobierno de Pisté-Chichén Itzá, junto con artesanos y prestadores de servicios de la comunidad, logró recaudar casi 4 mil firmas ciudadanas en apoyo a su exigencia de permanecer en el antiguo acceso al Parador Turístico, rechazando de forma tajante el traslado al nuevo Centro de Atención a Visitantes (CATVI).
La masiva recolección de firmas, realizada durante una convocatoria la noche del miércoles 20 de mayo, se convirtió en la principal carta de presentación del movimiento indígena durante el segundo día de sesiones de la Mesa Permanente de Diálogo, celebrada este jueves en el municipio de Valladolid.
A pesar de la movilización y el respaldo social, la reunión con los representantes del gobierno del estado y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) concluyó sin acuerdos, debido a la firme postura de la comunidad de no ceder a condiciones distintas a las planteadas desde el inicio de las negociaciones.
Desde la perspectiva del Consejo Indígena, la insistencia de las autoridades en obligar el traslado al CATVI representa un atentado directo en contra de sus derechos como comunidad originaria. Los inconformes argumentan que esta medida afectaría drásticamente los ingresos de alrededor de 2 mil familias locales, quienes se verían forzadas a desplazarse a unos dos kilómetros de distancia de las zonas donde tradicionalmente han laborado por generaciones.

Durante el encuentro, los voceros del Consejo exigieron un diálogo pacífico y demandaron que se detengan de inmediato las acciones destinadas a fragmentar y dividir a la comunidad. En este sentido, la representación indígena denunció públicamente que han documentado intentos de soborno hacia algunos artesanos en un esfuerzo por convencerlos de aceptar y comercializar sus mercancías dentro de los espacios del nuevo centro de visitantes.
Ante la falta de consensos en esta segunda mesa de negociación, los integrantes del Consejo y las familias afectadas aseguraron que mantendrán su protesta de manera pacífica, pero con la firme determinación de no dar marcha atrás hasta que se respeten sus condiciones, e hicieron un llamado enérgico al gobierno de Yucatán para que demuestre una verdadera apertura para escuchar y resolver la petición de fondo de los trabajadores de la zona arqueológica.
Por su parte, el gobierno del estado emitió una postura a través de un breve espacio en sus boletines oficiales, donde el gobernador Joaquín Díaz Mena apeló a la prudencia y a la paciencia de las partes involucradas con el fin de restablecer la tranquilidad en la región.
Bajo la premisa de “nada por la fuerza y todo por la razón”, el ejecutivo estatal manifestó que no agotará las vías del diálogo para encontrar un acuerdo que beneficie tanto a la zona arqueológica como al sector de artesanos y guías de turistas, una declaración que contrasta con la urgencia y el descontento de la base indígena que permanece firme en su posición de resistencia.













