Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc, a 26 de mayo de 2026.- La tensión en torno a la joya arqueológica de Chichén Itzá entró en una fase decisiva de reconfiguración logística y económica, para su reapertura al turista y operación administrativa.
Al cumplirse siete días del cierre temporal de la zona, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Gobierno del Estado de Yucatán puso sobre la mesa de negociaciones una propuesta de rediseño interno con la que pretenden destrabar el conflicto con la comunidad de Pisté.
Joel Omar Vázquez Herrera, director del INAH, planteó de manera pública que se concederá a los artesanos locales un corredor comercial preferencial dentro del propio recinto arqueológico.
Esta medida, afirmó, busca amortiguar la inminente clausura definitiva del histórico parador turístico administrado por el Patronato CULTUR.
La estrategia oficial presentada este día, establece de forma inflexible la transición total de las operaciones hacia el monumental Centro de Atención a Visitantes (Catvi), la infraestructura de recepción turística más grande de Latinoamérica, sepultando de forma definitiva la posibilidad de mantener accesos duales como lo venía exigiendo el Concejo Indígena de Gobierno de Pisté Chichén Itzá.
En su postura el gobierno argumentó que el nuevo esquema responde a estándares de alta seguridad internacional, simplificación de taquilla mediante un boleto único y una visión de desarrollo museográfico integral.

El objetivo, sostuvo el representante del INAH, es dirigir de manera orgánica el flujo de millones de visitantes anuales directamente hacia el nuevo Gran Museo Maya de la Zona Arqueológica, un recinto nacido al calor de los masivos salvamentos científicos derivados de las obras federales del Tren Maya.
En conferencia de prensa el director del Patronato Cultur, David Escalante, el secretario General de Gobierno, Omar Pérez Avilés y el director del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, dieron a conocer la solución institucional a este conflicto que mantiene en crisis la actividad turística de esta región de Yucatán.
Vázquez Herrera destacó que poco más de 200 artesanos ya han aceptado migrar formalmente al mercado integrado en las modernas instalaciones del Catvi.
Sin embargo, la representación comunitaria esgrime una asamblea general en la que se recopilaron cerca de cuatro mil firmas ciudadanas que repudian el embudo logístico de una entrada única y defienden la vigencia económica del antiguo parador.
El representante del INAH puntualizó que bajo ninguna circunstancia se planea un desalojo forzado, sino un reacomodo estratégico.
“Quienes decidan integrarse al nuevo esquema se ubicarán en una franja altamente cotizada, el trayecto comprendido entre el acceso principal del Catvi y el Cenote Sagrado”, asentó.
Con ello, aseguró, el turismo pasará obligatoriamente por sus puestos, resguardando el dinamismo de sus ventas.
Sobre el tema Omar Pérez Avilés se comprometió a formalizar estas garantías de no desalojo mediante acuerdos vinculantes firmados por escrito, advirtiendo a la par que la prolongación del desacuerdo y el cierre final del parador viejo marginará por completo de las ventas a quienes decidan no integrarse al nuevo circuito.
Explicó que los vendedores ubicados en el tramo que va desde el Cenote hacia la Pirámide de Kukulcán podrán conservar su lugar actual, siempre y cuando se adhieran formalmente al convenio de conformidad, una postura respaldada por el Patronato CULTUR en su llamado a reabrir el sitio a la brevedad.
Para el Concejo Indígena de Gobierno de Pisté, el ofrecimiento representa un avance palpable pero incompleto.
La organización advierte que la economía de la zona no es se limita al sector artesanal, dejando en la incertidumbre a cientos de pobladores que proveen servicios diversos y cuyos sustentos dependen de la dinámica urbana e intermedia de los antiguos accesos.
Ante esto, las autoridades federales prometen un plan de manejo complementario para estos sectores en los días subsecuentes, mientras el patrimonio más visible del turismo maya sigue a la espera de luz verde en una tensa tregua.






















