Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc, a 13 de mayo de 2026.- En una estrategia de protección a la selva maya el estado de Yucatán dio un paso importante de autoridad en la mesa de la sostenibilidad.
Se trata de un blindaje financiero a través del Proyecto de Financiamiento para la Permanencia (PFP) “Herencia Maya”.
Este mecanismo, el primero en su tipo a nivel subnacional en todo el planeta, asegura una bolsa inicial de más de 12 millones de dólares para los próximos cinco años.
El objetivo es garantizar que la protección de 581 mil hectáreas de ecosistemas vitales no dependa de presupuestos anuales volátiles, sino de un fondo sólido y permanente.
El Gobernador Joaquín Díaz Mena presentó esta iniciativa que abarca un cinturón ecológico de 11 áreas naturales protegidas.
Desde las místicas reservas del Anillo de Cenotes y la selva del Puuc, hasta los manglares estratégicos de Dzilam y El Palmar, el proyecto protege el hogar de miles de especies y el suministro de agua para más de un millón de personas.
“Conservar nuestra naturaleza no es detener el progreso; es asegurar el futuro de nuestros hijos”, subrayó Díaz Mena.

Con este pacto, Yucatán envía un mensaje disruptivo al mercado global, en el cual advierte que el desarrollo económico del estado ya no es negociable a costa de su patrimonio ambiental.
Subrayó que “Herencia Maya” es un modelo fascinante en su arquitectura de colaboración, al ser un ecosistema donde convergen organismos internacionales como World Wildlife Fund (WWF) y The Nature Conservancy, con el músculo financiero de gigantes del sector privado como The Coca-Cola Foundation y Bepensa, quienes han aportado más de 2 millones de dólares a la causa.
María José Villanueva, directora de WWF México, calificó el proyecto como un paso “de lo local a lo global”.
Al ser Yucatán la primera autoridad estatal en liderar un PFP, el estado se convierte en el laboratorio mundial de cómo las regiones pueden cumplir con la meta internacional 30×30 (proteger el 30% del territorio para el año 2030) sin esperar a las burocracias nacionales.
“Más allá de las cifras y los dólares, el corazón del proyecto reside en sus habitantes”, apuntó.
Con 114 mil personas residiendo dentro de estas zonas protegidas, dijo, “Herencia Maya” reconoce a las comunidades indígenas como los verdaderos custodios de la tierra.

El plan, precisó, busca integrarla en un modelo de bienestar donde la restauración de manglares y la protección de selvas se traduzcan en una mejor calidad de vida y seguridad hídrica para toda la península.
Con la firma de este protocolo, resaltó, Yucatán deja de ser solo un destino turístico para transformarse en un referente de política pública ambiental, demostrando que la verdadera herencia no es lo que se deja, sino lo que se protege hoy para que exista mañana.






















