Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., a 07 de mayo de 2026.— Ante la proximidad de la Copa del Mundo 2026, el secretario de Turismo de Yucatán, Darío Flota Ocampo, anticipó un incremento significativo en el flujo de pasajeros que partirán desde la capital yucateca hacia las distintas sedes mundialistas del país.
El funcionario explicó que, si bien los vuelos que operan desde Mérida mantienen habitualmente una ocupación de entre el 80% y el 90%, el margen restante de asientos ya está siendo reservado por aficionados, lo que augura una temporada de alta demanda.
A pesar de que el aumento en los precios de los boletos es inminente, el titular de Turismo señaló que es complejo determinar un porcentaje exacto debido a la volatilidad de las tarifas, donde un mismo vuelo puede ofrecer hasta 10 costos distintos.
¿Y los precios de los boletos?
Advirtió que factores externos de índole geopolítica, específicamente el conflicto entre Estados Unidos e Irán, generan una presión adicional sobre los costos operativos de las aerolíneas que podría trasladarse directamente al consumidor final.
Darío Flota subrayó que durante reuniones con directivos de las principales líneas aéreas se planteó un escenario de incertidumbre internacional. Explicó que el costo del combustible para aviones se duplicó respecto a las proyecciones de inicio de año y, al representar cerca del 30% de los gastos totales de operación, la volatilidad energética se convirtió en un desafío crítico para mantener estables los precios.
A este panorama se suma el reciente ajuste al alza en la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA), con impacto particular en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, punto clave de conexión para los viajeros yucatecos.
El funcionario recordó que la industria aérea no enfrentaba una crisis de suministros similar desde la Guerra del Golfo Pérsico, cuando las variaciones en el precio del petróleo obligaron a implementar medidas extraordinarias para sostener las rutas aéreas.
Como antecedente, señaló que en crisis anteriores las aerolíneas aplicaron cargos extraordinarios por combustible cobrados directamente en terminales aéreas, mecanismo que permitía absorber los costos variables sin modificar drásticamente el precio base de los boletos.






















